Presentación

Queridos estudiantes: estamos en el último nivel del diplomado que te está ayudando a construir una perspectiva en acción para aplicar un modelo de competencias para el currículo humanista. Hemos avanzado muy bien hasta aquí, porque logramos en el módulo dos comprender las posibilidades enormes que tiene la integración curricular, pero también la manera más práctica de diseñar actividades de aula a razón de que los estudiantes puedan desempeñarse de modo competente aprendiendo los saberes pertinentes en el contexto de sus vidas y su entorno social y cultural.

¿Qué vamos a ir profundizando en este tercer módulo de aprendizaje? Ni más ni menos que ahondar en las derivaciones más prácticas que tiene un currículo por competencias. En el hito 3 del módulo anterior veíamos después del video de Fernando Trujillo una manera bastante prolija en el diseño de actividades conducentes al desarrollo de competencias en los chicos. Pero este proceso último no es suficiente para decir que somos expertos en la organización de experiencias de aprendizaje pertinente, para un desarrollo de competencias para la vida. Por tanto, aprenderemos en este módulo a sensibilizarnos con un desafío muy provocador: construir experiencias que pongan los saberes en el contexto de sus vidas, permitiendo en los chicos la autonomía, el pensamiento crítico, creativo y la sensibilidad ecológica y social.

Es necesario revestirnos de un nuevo ropaje que nos ayude a ajustar la evaluación sumativa e instituir un nuevo visor de la evaluación que confiera a los chicos la posibilidad de tomar consciencia de su proceso de interiorización del saber y ganar en autorregulación para un aprendizaje situado, profundo y competente. Así lograremos hacer una deliberación sobre cómo ser consecuentes con un tipo de evaluación que forme para sus vidas y que prescinda de factores excluyentes y clasificatorios.

Nos concierne a todos la responsabilidad de permitirnos transformar visiones del currículo por compartimientos, igualmente cambiar la perspectiva de una evaluación para diferenciar entre buenos y malos, clasificando para la obtención de premios y participación en rankings nacionales e internacionales. La perspectiva humanista de la educación se visibiliza realmente en prácticas que deriven en el proyecto de vida de cada chico-a en consonancia con sus dotes, valores y modos de ser. Esto ya lo habíamos expresado antes. Nos impulsa la vocación de educar desde las posibilidades de cada uno, desde sus singularidades, y no desde la homogenización y el foco en las dificultades y estigmas. Esto nos implica creatividad, tolerancia, perspectiva de inclusión y gran capacidad de respuesta para cada experiencia y necesidad.

Por último, veremos entonces maneras mucho más prácticas para el diseño de experiencias de aula con varios tipos de evaluación que sostengan un modelo curricular por competencias. La evaluación siempre va a mostrarnos nuestras disyuntivas internas y nuestras discordancias conceptuales, así como nuestras acciones contradictorias en el terreno del aula de clase. La evaluación revela lo que pensamos, nuestras posiciones políticas y subjetivas, la manera como miramos al otro en sus características, nuestra determinación de uso de la misma y la forma como asumimos su resultado.

Ya iremos cimentando en el transcurso del módulo tres nuestras apuestas personales y profesionales y las exigencias y demandas que nos hace hoy el sistema escolar en un mundo cambiante, tecnológico, donde los jóvenes y los niños con más asunción de sus vidas, nos ponen de cara a nuevas realidades del aula. Nuestras acciones estarán orientadas al diseño de actividades de evaluación potentes, que preparen a los niños en los conocimientos pertinentes y en su eficacia para vivir la vida bien vivida, así indefectiblemente los prepararemos para un aprendizaje autónomo, cooperativo y social.

Primero las vivencias, después las formalizaciones: el conocimiento útil es el conocimiento que los estudiantes pueden manejar para comprender la realidad. La implicación supone inmersión en vivencias que progresivamente es necesario analizar, discriminar, formalizar. Todo aprendizaje supone en alguna manera un acto de reinvención, cuando uno se apropia de un contenido ya conocido por otros en cierta manera siempre lo redefine, lo matiza y lo singulariza, si realmente lo integra en sus vivencias. Del mismo modo, la implicación vivencial de los estudiantes debe abrirles la oportunidad de utilizar todas las formas de expresión creativa y todas las herramientas de comunicación que ofrece el desarrollo tecnológico actual, para abrir el abanico de sus posibilidades expresivas. Mary James (2007)

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